
La décima labor era obtener el ganado de Gerión. En el relato más completo en la Biblioteca de Pseudo-Apolodoro, Hércules tiene que partir a la isla de Erytheia en el extremo occidente (a veces identificado con las Hespérides o con la isla que forma la ciudad de Cádiz) para obtener el ganado. En su camino, cruzó el desierto libio y se frustró tanto con el calor, que disparó una flecha al Sol. El dios solar Helios, "en admiración por su coraje", dio a Hércules el carro dorado que Helios usaba para cruzar el mar de oeste a este cada noche. Hércules montó el carro hasta Erytheia; Hércules en el carro era el motivo favorito en la alfarería de figuras negras. Tal mágico transporte socaba cualquier geografía literal para Erytheia, la "isla roja" de la puesta de Sol.
Antes de llegar a Erytheia, se encontró con el perro bicéfalo Ortro. Con un enorme golpe de su garrote de olivo, Hércules mató al perro guardián. Euritión fue a ayudar a Ortro, pero Hércules lo trató de igual forma.
Al escuchar el escándalo, apareció Gerión con tres escudos, tres lanzas y tres cascos. Persiguió a Hércules al río Antemo pero cayó víctima de una flecha bañada en la sangre venenosa de la hidra de Lerna que le atravesó la frente, "y Gerión dobló su cuello a un lado, como una amapola que arruina sus delicadas formas, perdiendo todos sus pétalos a la vez".
Entonces Hércules tuvo que guiar el ganado hacia Euristeo. En las versiones romanas, en la colina Aventina en Italia, Caco robó parte del ganado mientras Hércules dormía, haciendo que anduvieran hacia atrás para no dejar rastro, una repetición del truco del joven Hermes. Según otras versiones, Hércules llevó el resto del ganado a una cueva, donde Caco había escondido los animales robados y se empezaron a llamar entre sí. En otras, Caca, la hermana de Caco, le dijo a Hércules donde estaban. Entonces Hércules mató a Caco, y según los romanos, fundó el altar donde está en el futuro se encontraría el Foro Boario, el mercado de ganado.
Para molestar a Hércules, Hera mandó tábanos para picar al ganado, irritarlos y dispersarlos. El héroe fue capaz de recuperarlos en un año. Entonces Hera mandó una inundación que aumentó el nivel de un río tanto que Hércules no pudo cruzarlo con el ganado. Amontonó rocas en el río para disminuir su profundidad. Cuando llegó finalmente a la corte de Euristeo, el ganado se sacrificó a Hera.
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