jueves, 24 de septiembre de 2020

Octava labor: Yeguas de Diomedes

 


1790 Schadow Herkules und die Rosse des Diomedes anagoria


La octava labor era devolver las yeguas de Diomedes, que habían sido entrenadas por su dueño para comer carne humana, al rey Diomedes de Tracia. Hércules no se percató que los caballos, llamados Podargos (el veloz), Lampon (el brillante), Xanthos (el amarillo) y Deinos (el terrible), estaban atados a un pesebre de bronce porque eran salvajes; su locura se atribuía a su dieta antinatural de carne humana. Algunas versiones dicen que expelían fuego cuando respiraban. Eran antropófagas e incontrolables, y Hércules dejó a su compañero favorito, Abdero, a su cargo mientras luchaba con Diomedes, descubriendo que el chico había sido devorado. En venganza, Hércules alimentó a Diomedes con sus propios caballos, fundando luego Abdera junto a la tumba del chico.

En otra versión, Hércules permaneció despierto para que Diomedes no le cortara la garganta por la noche, y cortó las cadenas que ataban a los caballos. Asustando a los caballos hacia los terrenos elevados de la península, Hércules cavó rápidamente una zanja a través de la península, llenándola de agua y convirtiéndola en una isla. Cuando Diomedes llegó, Hércules lo mató con un hacha (que había usado para cavar la zanja), y alimentó a los caballos con su cuerpo para calmarlos.

En ambas versiones, el comer calma a los caballos, aprovechando Hércules para cerrarles las bocas y llevárselas al rey Euristeo, quien dedicó los caballos a Hera. En algunas versiones, se les permitió recorrer libremente Argos, manteniéndose calmadas de forma permanente, mientras en otras, Euristeo ordena que lleven a los caballos al Olimpo para ser sacrificados a Zeus, pero Zeus las rechaza y manda lobos, leones y osos para matarlas. Roger Lancelyn Green afirma en sus Tales of the Greek Heroes que sus descendientes fueron usados en la guerra de Troya.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

infografía canva